Cuento para los niños
Había una vez un país formado por cuatro tribus que, más o menos, se llevaban bien. Compartían recursos en cierta sinergia -antes de que se inventara la palabra sinergia- de forma que compensaban en armonía los déficits de unos con los superávits de otros. En el aspecto social, todo iba sobre ruedas, si bien tenían un problema que no eran capaces de resolver. En sus periódicas reuniones para debatir sobre las necesidades, problemas y posibles soluciones, tenían mucha dificultad para ponerse de acuerdo, dado que cada una de las tribus hablaba en su respectiva lengua por una malentendida endogamia, con lo cual solamente se entendían entre los de la propia tribu y los demás no se enteraban del asunto, teniendo que recurrir -previo pago- a cuatro intelectuales que conocían las cuatro lenguas y malamente, les iban traduciendo lo que querían expresar. Claro está que, en la traducción se perdían los giros, inflexiones y expresiones genuinas de los idiomas propios, perdiendo se...