La angula, ese oscuro objeto de deseo.
Ayer, al sentarme a la mesa delante de un plato de "gulas" con gambas, recordé mi primera -y única- experiencia como pescador de angulas. Es conveniente precisar para aquellos que no hayan probado las angulas , que este sucedáneo, inventado hace ya cierto tiempo, podría pasar el examen con más que aprobado, entre otras cosas, porque el ajo y la guindilla unidos a la lograda textura, hacen que el sabor evoque ciertas reminiscencias del preciado original, tanto más, cuanta más guindilla pongas al asunto ya que si añades cinco o seis de ellas cortadas al medio, te conviertes automáticamente en el Dragón de San Jorge y te dará igual que te pongan, gulas, angulas o fideos del nº 2 con los ojos pintados con rotulador negro. Una vez hecha la introducción, vamos al meollo de la cuestión. Hace ya bastantes años un compañero de trabajo, muy versado en asuntos pesqueros me propuso que le acompañara a pescar angulas , a mí que las únicas angulas que había visto en mi vida estaban den...