El peso del niño


Estoy en el Hospital-Materno acompañando a mi yerno que acaba de ser padre por
primera vez, es decir, su señora esposa, a la sazón mi hija, ha alumbrado una niña por la que protocolaria y legalmente se le otorga el título oficial de padre al susodicho.

Pero no es la compartida alegría del acontecimiento lo que me incita a escribir estas líneas, sino la generalmente asumida pero absurda descripción, objeto principal de los comentarios, que al uso se hace del neonato por parte de familiares y conocidos con motivo de las preceptivas visitas a la parturienta y -cómo no- al neonato.

No más llegar los primeros allegados que nos encontramos en el pasillo, el comentario de mi yerno es:  ha salido todo bien, es una niña -como sabíamos- y pesó 3,750 kilos; a continuación, la visitante entra en la habitación y le espeta mi madre, o sea, la bisabuela de la niña:  mírala que rica, tiene los ojos de su tía Carmen, y pesó 3,750 kilos; su prima Luisa, había pesado 3,800; a lo que responde la amiga: "pues mi nieta pesó 3,600 y su hermana, 3,875". Es decir, andamos jugando comparativamente hablando, con 200 gramos arriba, 200 gramos abajo, como si se tratase de chuletones.

Lo de los ojos vamos a pasarlo por alto, pues la mayoría de los recienes que yo he visto tienen los ojos como si fueran hijos de Lin Chu, el dueño del bazar chino del barrio; por lo tanto, entendiendo que eso no hubiera sido así, ya que Lin Chu, no daría  para tanto hijo, vayamos al asunto del peso.




Vamos a ver: Esa fijación por el peso, ¿a qué obedece?, ¿van a vender a la niña al peso para hacer costilletas, o para asarla como un lechal?, ¿cuesta más la anotación en el Registro si es más gorda?; digo yo que será igual que pese 3,750 que 4,050.






El comentario, tendría cierto sentido si la criatura en cuestión llegara a pesar en el momento del parto 10 o 15 kilos (tipo cría de hipótamo); o, al contrario, 500 o 600 gramos (como cuarto y mitad de lo que sea), pero no; parece ser que 100 o 200 gramos, arriba o abajo, en principio, te hacen sacar más o menos pechito de lo mejor que es tu recién sobre los otros que andan por allí tirados en ese momento y que, además, serán determinantes para el presente y futuro del bebé, lo cual estaría bien cuantificar si se tratara del anteriormente citado chuletón de wagyu, ya que el precio de 200 gramos te puede subir la cuenta más de lo previsto, pero tratándose de carne de niño, no termino yo de entender tanta querencia por el peso.

Porque..., ¿alguien me puede decir cuánto pesó Einstein al nacer? ¿y el Papa de Roma?; por no citar al Rey Juan Carlos, a Leo Messi, a Belén Esteban o a Norma Duval..., y ¿cuánto pesaron cuando fueron mayores?; y, mírelos usted, personajes destacadísimos en sus respectivos asuntos sin que parezca que tuviese mucho que ver su primer pesaje, o, al menos, nadie lo recuerda, que yo sepa.



Además, ¿cuál es el peso idóneo para un recién?. Aparte consideraciones puramente clínicas, probablemente para el padre serían más de 10 kilos, para presumir de "niñazo"; para la madre 100 gramos, como un bocadillo de mortadela, para echarlo con más facilidad y para la comadrona y el ginecólogo, que el futuro infante viniera en estado líquido, para no molestarse mucho en sacarlo; con lo cual no nos queda nada claro el tema que ocupó estas líneas y cuando vayamos a celebrar el próximo natalicio al hospital, pese al artículo, lo más probable es que al llegar junto a los padres les espetemos la inevitable pregunta : ¿Cuánto pesó?, si es que no nos lo dicen antes con la boca llena.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las gafas de los cardenales.

Ruperto, Milucho, Portiño, Pepito, Toñito y otros, a propósito de la jerga vinícola.

Luis, de "A Tasca"